Cuando nos conocimos descubrimos que teníamos en común el gusto por la lectura y los libros. Cada unx tenía su propia biblioteca. Queríamos vivir rodeados de estanterías llenas de libros y algún día tener nuestra propia librería. El tiempo pasó y nuestra biblioteca, ahora compartida, creció. Pero la idea de la la librería propia quedó borroneada. Algún día… eso decimos cuando somos jóvenes. Pero, ¿qué día es algún día? Pasados los cuarenta y con la crisis propia de la edad, pusimos de relieve nuestra vieja idea de tener una librería propia. No sabíamos cómo arrancar e hicimos lo que toda apertura de negocio merece, compramos una planta, una marginata. Y como en casa nuestros hijxs les ponen nombres a las plantas, esta recibió el suyo: Juana Marginata.

JUANA MARGINATA LIBROS es el resultado de mucha vida y familia compartida.