256 páginas

Paper back

 

Sin un futuro que soñar juntos; ni siquiera un presente que disfrutar; Margarita deja el hogar donde hace diez años vive con Nacho. Solo puede volver a la casa de su madre. La relación entre ellas nunca fue fácil; y el tiempo no la ha mejorado. La protagonista vive sus emociones con intensidad y los lectores sienten con ella enojo; angustia; ternura; tristeza y culpa. Culpa por no ser la mujer que su madre querría; y porque a veces la odia; pero también porque no se permite vivir su propia vida. En esta novela atrapante; Marcela Alluz construye la historia de las mujeres que padecen un complejo mal de muchas. 'Yo sabía exactamente lo que me esperaba cuando acepté volver a vivir con mi madre. Pero no tenía adónde más ir. Volvía cumpliéndole la profecía que lanzó cuando me fui; `Ya vas a venir con el rabo entre las piernas´. Las madres siempre saben. Atrás quedaba el único hombre por el que hubiese atravesado el abismo. Por eso me fui. Porque el instinto de supervivencia me atraviesa y no soy dada a andar dejando el alma en otros cuerpos'.

 

Mal de muchas, de Marcela Alluz

$1.590
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Mal de muchas, de Marcela Alluz $1.590

256 páginas

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Sin un futuro que soñar juntos; ni siquiera un presente que disfrutar; Margarita deja el hogar donde hace diez años vive con Nacho. Solo puede volver a la casa de su madre. La relación entre ellas nunca fue fácil; y el tiempo no la ha mejorado. La protagonista vive sus emociones con intensidad y los lectores sienten con ella enojo; angustia; ternura; tristeza y culpa. Culpa por no ser la mujer que su madre querría; y porque a veces la odia; pero también porque no se permite vivir su propia vida. En esta novela atrapante; Marcela Alluz construye la historia de las mujeres que padecen un complejo mal de muchas. 'Yo sabía exactamente lo que me esperaba cuando acepté volver a vivir con mi madre. Pero no tenía adónde más ir. Volvía cumpliéndole la profecía que lanzó cuando me fui; `Ya vas a venir con el rabo entre las piernas´. Las madres siempre saben. Atrás quedaba el único hombre por el que hubiese atravesado el abismo. Por eso me fui. Porque el instinto de supervivencia me atraviesa y no soy dada a andar dejando el alma en otros cuerpos'.