26 páginas

Tapa dura

 

La reunión ocurre en casa de la señora Stevens de manera convencional, pero no convenientemente, ya que la señora Stevens (tres veces viuda) está muerta. Los tres hermanos de ella tienen coartada. Los indicios y las pistas no llevan lejos: un accidente de tránsito, el pueblo de Lister, el laboratorio de análisis de la leche Erpa. Las coartadas han sido verificadas por la policía. Y sin embargo...

  Roberto Arlt cuenta esta historia un paso adelante y un segundo antes de que nosotros la leamos, y hasta toma acaso un vaso de whisky para reflexionar como un detective.

  Ventajas y desventajas de los que saben. Como Poe, en "La carta robada" y como Borges en "Hombre de la esquina rosada", nos desliza hasta una serie de imágenes potentes y reveladoras, como las realizadas por DECUR.

  Y, sin embargo, como todos los que rompen el silencio para provocar una distracción y un placer inmensos, ARLT se borra de la escena tan sabiamente que no nos deja siquiera enmudecer y estar agradecidos, sino inquietos, con ganas de inventar después de la lectura algo parecido. LUIS CHITARRONI

 

El crimen casi perfecto, de Roberto Arlt

$660
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El crimen casi perfecto, de Roberto Arlt $660

26 páginas

Tapa dura

 

La reunión ocurre en casa de la señora Stevens de manera convencional, pero no convenientemente, ya que la señora Stevens (tres veces viuda) está muerta. Los tres hermanos de ella tienen coartada. Los indicios y las pistas no llevan lejos: un accidente de tránsito, el pueblo de Lister, el laboratorio de análisis de la leche Erpa. Las coartadas han sido verificadas por la policía. Y sin embargo...

  Roberto Arlt cuenta esta historia un paso adelante y un segundo antes de que nosotros la leamos, y hasta toma acaso un vaso de whisky para reflexionar como un detective.

  Ventajas y desventajas de los que saben. Como Poe, en "La carta robada" y como Borges en "Hombre de la esquina rosada", nos desliza hasta una serie de imágenes potentes y reveladoras, como las realizadas por DECUR.

  Y, sin embargo, como todos los que rompen el silencio para provocar una distracción y un placer inmensos, ARLT se borra de la escena tan sabiamente que no nos deja siquiera enmudecer y estar agradecidos, sino inquietos, con ganas de inventar después de la lectura algo parecido. LUIS CHITARRONI