192 páginas

Editorial Mansalva

Tapa blanda

 

Escrito por quien llego´ a ser reconocido como uno de los primeros artistas conceptuales a nivel internacional, sería comprensible sospechar que El asalto al cielo sea una peculiar obra de arte a incluir en la radical trayectoria estética de Roberto Jacoby. Nada más lejos, sin embargo, de las intenciones del autor o de la manera en que su libro fue recibido por los primeros lectores hacia 1985 cuando Jacoby dio por terminado el trabajo y algunas copias comenzaron a circular de manera discreta.

Con todo, persiste una inquietud acerca de su estatuto, un interrogante sobre el tipo de objeto que es El asalto al cielo. Pues, ¿son acaso las intenciones del productor o las modalidades de recepción —tan cambiantes en el tiempo, por lo demás— las que determinan que hablemos o no de “obra” en el arte contemporáneo? Las obras generan su propia realidad objetiva, se vuelven independientes de la voluntad del hacedor o de las actitudes del lector o espectador. Su tránsito a través del espacio como del tiempo las lleva a adquirir cada vez un carácter muy distinto. ¿Fue este libro una obra artística desde el comienzo, o pudo llegar a convertirse en ella en el transcurso de los años? El problema que plantea la pregunta merece sin duda incorporarse al misterio que en el último cuarto de siglo acabo´ rodeando a este texto que solo ahora sale a la luz pública.

Jose´ Fernández Vega 

El asalto al cielo, de Roberto Jacoby

$940
Sin stock
El asalto al cielo, de Roberto Jacoby $940

192 páginas

Editorial Mansalva

Tapa blanda

 

Escrito por quien llego´ a ser reconocido como uno de los primeros artistas conceptuales a nivel internacional, sería comprensible sospechar que El asalto al cielo sea una peculiar obra de arte a incluir en la radical trayectoria estética de Roberto Jacoby. Nada más lejos, sin embargo, de las intenciones del autor o de la manera en que su libro fue recibido por los primeros lectores hacia 1985 cuando Jacoby dio por terminado el trabajo y algunas copias comenzaron a circular de manera discreta.

Con todo, persiste una inquietud acerca de su estatuto, un interrogante sobre el tipo de objeto que es El asalto al cielo. Pues, ¿son acaso las intenciones del productor o las modalidades de recepción —tan cambiantes en el tiempo, por lo demás— las que determinan que hablemos o no de “obra” en el arte contemporáneo? Las obras generan su propia realidad objetiva, se vuelven independientes de la voluntad del hacedor o de las actitudes del lector o espectador. Su tránsito a través del espacio como del tiempo las lleva a adquirir cada vez un carácter muy distinto. ¿Fue este libro una obra artística desde el comienzo, o pudo llegar a convertirse en ella en el transcurso de los años? El problema que plantea la pregunta merece sin duda incorporarse al misterio que en el último cuarto de siglo acabo´ rodeando a este texto que solo ahora sale a la luz pública.

Jose´ Fernández Vega